En una época donde el yoga se asocia principalmente a posturas y bienestar físico, volver a sus raíces filosóficas se convierte en un acto de claridad. Estas cinco preguntas invitan a explorar el yoga más allá de lo superficial y a reconectar con su esencia como camino espiritual.
¿Cuál es el propósito final del yoga según los Yoga Sutras de Patanjali?
El objetivo del yoga no es la flexibilidad ni la calma momentánea, sino citta-vṛtti-nirodhaḥ: el cese de las fluctuaciones mentales. Según el Sutra I.2, cuando la mente se aquieta, el practicante reside en su verdadera naturaleza (Svarūpe-avasthānam, I.3).
Es un proceso de desidentificación con el ruido mental, para habitar el ser esencial.
¿Cuál es la diferencia entre dhyāna y la meditación guiada moderna?
Mientras la meditación guiada actual se enfoca en relajación, visualizaciones o gestión del estrés, dhyāna, el séptimo paso del Raja Yoga, implica una atención sostenida y sin interrupciones en un único objeto.
No se busca bienestar inmediato, sino trascendencia de los sentidos. Dhyāna es absorción consciente, sin distracciones, sin deseo de resultado.
¿Qué significa tapas más allá del esfuerzo físico?
Tapas no es simplemente hacer prácticas intensas. En su sentido profundo, significa “calor interior”, transformación. Según los Sutras (II.1 y II.43), se trata de una disciplina consciente que purifica y fortalece la voluntad.
Tapas es sostener la práctica cuando no es cómoda, cuando lo fácil sería evitarla. Es compromiso con aquello que eleva.
¿Cómo influye el principio de ahimsa en la práctica contemporánea?
Ahimsa, la no violencia, es el primer yama del yoga. Más allá de no dañar a otros, se refiere también a no dañarnos a nosotros mismos con autocrítica, exigencia o comparaciones constantes.
Una práctica fiel al yoga comienza por una actitud compasiva, silenciosa, donde el juicio cede ante la observación consciente.
¿Por qué el yoga tradicional da tanta importancia a la respiración?
Porque el prāṇa —la energía vital que viaja a través del aliento— es el puente entre cuerpo y mente. El prāṇāyāma regula el sistema nervioso, purifica los canales energéticos (nāḍīs) y prepara el cuerpo para la meditación profunda.
Sin respiración consciente, no hay integración: solo movimiento desconectado.
Conclusión
Estas preguntas no son definitivas, sino puertas de entrada hacia un yoga más vivo, más silencioso, más fiel a su origen.
Practicar yoga tradicional es una forma de recordar lo que somos cuando cesa el ruido. Es un camino hacia adentro, no hacia afuera.
Foto de Raimund Feher de Pixabay
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