¿Sientes que llegas al fin de semana agotada, sin haber encontrado un momento para ti?
Una práctica de yoga suave puede convertirse en tu ritual de autocuidado para reconectar con tu cuerpo y empezar el sábado con una intención clara: parar, respirar y volver al centro.
El cuerpo siempre avisa…
Vivimos a contrarreloj, entre tareas, trabajo, obligaciones y pantallas. Hasta que un día, el cuerpo nos susurra con más fuerza:
“O paras tú, o te paro yo.”
Yo también lo he vivido. Tras semanas sin practicar yoga y sin momentos conscientes para mí, noté cómo se apagaba mi energía y claridad. Afortunadamente, siempre es posible volver a empezar. Aunque sea con algo muy sencillo.
¿Por qué practicar yoga suave el fin de semana?
Practicar yoga en casa, de forma suave y consciente, es una forma de:
- Cuidar tu cuerpo sin forzarlo
- Calmar la mente después de una semana agitada
- Reconectar con tu respiración y tu paz interior
- Crear un hábito de bienestar sostenible y amoroso
💡 El sábado por la mañana es un momento ideal: tu energía está más receptiva y puedes regalarte ese tiempo sin prisas.
Ritual de yoga para comenzar el sábado con intención
Te propongo una secuencia breve (5-10 minutos), ideal para principiantes o para quienes buscan una práctica suave y restaurativa.
Antes de comenzar, prepara tu espacio:
- Enciende una vela o incienso natural
- Usa una esterilla o manta
- Desconéctate de lo externo y siéntate con la espalda recta
🌬️ Respiración consciente
Inhala en 4 tiempos, exhala en 6.
Repite durante 5 ciclos respiratorios.
Quédate unos segundos escuchando… sin hacer nada.
👉 Intención del día:
✨ Soltar y volver al centro
Secuencia de yoga suave paso a paso
1. Savasana inicial
Túmbate boca arriba.
Palmas hacia arriba, pies relajados.
Respira suavemente solo por la nariz.
Siente el aire entrar y salir.
Haz 10 respiraciones completas.
2. Marjariasana (Gato – Vaca)
Pasa a cuadrupedia: manos debajo de hombros, rodillas debajo de caderas.
- Inhala: arquea suavemente la espalda, abre el pecho
- Exhala: redondea la espalda, ombligo hacia la columna
Repite de 5 a 10 veces, con atención plena al movimiento y la respiración.
3. Balasana (Postura del niño)
Siéntate sobre los talones.
Lleva el torso hacia adelante, brazos hacia atrás.
Relaja los hombros y apoya la frente si puedes.
Mantén entre 5 y 10 respiraciones.
4. Savasana final
Vuelve a tumbarte.
Permanece unos minutos observando las sensaciones físicas, emocionales y mentales.
Reflexión post-práctica
Después de esta pausa sagrada, puedes tomar unos minutos para escribir o meditar con estas preguntas:
- ¿Cómo me sentía antes de comenzar?
- ¿Qué cambios noté durante la práctica?
- ¿Qué sensaciones tengo ahora?
Frase para acompañarte
“No hay prisa. Estás justo donde necesitas estar.” – Anónimo
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